

“ Granada ”
La ciudad está dormida y acariciada por la música de sus románticos ríos...
El color es plata y verde oscuro... y la sierra besada por la luna, es una turquesa inmensa. La niebla está saliendo de las aguas y agrandando el paisaje. Los cipreses están despiertos y moviéndose lánguidos inciensan la atmósfera... y el viento convierte en órgano a Granada, sirviéndole de tubos sus calles estrechas... El Albayzín tiene sonidos vagos y apasionados y está envuelto en oropeles suaves de luz oscura... Sus casas tristes y soñadoras que mueve la niebla, parece que quieren contarnos algo de lo mucho grande que miraron... La vega es acero y polvo gris, nada se oye que retumbe en el silencio... el río de oro gime al perderse por el túnel absurdo... el espejo del Generalife corre a desposarse con su novio el Genil... Sobre las torres cobre y bronce de la Alhambra flota el espíritu de Zorrilla. El viento tiembla y el bosque tiene sonidos metálicos y de violocelos, las esquilas de los conventos están llorando lágrimas de hierro y castidad... La campana de la Vela está diciendo una melodía tan grave y augusta, que los cipreses y los rosales tiemblan nerviosamente.
García Lorca, Federico. Fantasía simbólica, en Obras, II.




EL PASEO
MADRE: -Es la verdad, hija mía. No nos podemos extralimitar lo más mínimo. Muchas veces les pregunto: “¿Qué queréis, hijas de mi alma: huevo en el almuerzo o silla en el paseo?” Y ellas me responden las tres a la vez: “Sillas.”
García Lorca, Federico. Doña Rosita la soltera, en Obras, IV.

MARIANA: -No hay nadie que vaya a la Alameda del Salón tranquilamente a pasearse, y el café de la Estrella está desierto.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.


RÍO GENIL
El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos.
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
Para los barcos de vela
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques,
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía a tus mares.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
García Lorca, Federico. Poema del Cante Jondo, en Obras, I.
ROSITA: [...] El Genil duerme a sus bueyes y el Dauro a sus mariposas.
García Lorca, Federico. Doña Rosita la soltera, en Obras, IV.

EL CAMPILLO
ANGUSTIAS: -¡Las dos bellas del Campillo por esta casa!
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.


CONVENTO DE SANTA MARÍA EGIPCÍACA
Convento de Santa María Egipcíaca, de Granada. Rasgos árabes. Arcos, cipreses, fuentecillas y arrayanes. Hay unos bancos y unas viejas sillas de cuero.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.


SAN ANTÓN
MARTÍN: -¿Es la novena de Santa Gertrudis la Magna?
TÍA: -Sí, en San Antón.
García Lorca, Federico. Doña Rosita la soltera, en Obras, IV.

PUERTA REAL
NIÑA: - Si ayer vi yo rezando al Cristo de la Puerta Real dos de ellos. Tenían unas tijeras así... y cuatro borriquitos peludos que miraban... con unos ojos... y movían los rabos dale que le das. ¡Quién tuviera alguno!
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.


EL ZACATÍN
MARIANA: -Ayer tarde yo bajaba
por el Zacatín. Volvía
de la iglesia de Santa Ana
tranquila; pero de pronto
vi a Pedrosa. Se acercaba,
seguido de dos golillas,
entre un grupo de gitanas.
¡Con un aire y un silencio!
¡Él notó que yo temblaba!
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.

CONSPIRADOR 3º: -El Zacatín estaba intransitable.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.


PLAZA DE LA BIRRAMBLA
Telón representando el desaparecido arco árabe de las Cucharas y perspectiva de la plaza Bibarrambla. La escena estará encuadrada en un margen amarillento, como una vieja estampa, iluminada en azul, verde, amarillo, rosa y celeste. Una de las casas que se vean estará pintada con escenas marinas y guirnaldas de frutas.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.

FERNANDO: -Al pasar por Bibarrambla
he visto dos o tres grupos
de gente envuelta en sus capas,
que aguantando el airecillo
a pie firme comentaban
el suceso.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.


CASA DE MARIANA PINEDA
Casa de MARIANA. Paredes blancas, Sobre una mesa, un frutero de cristal lleno de membrillos. Todo el techo estará lleno de fruta, colgada. Encima de la cómoda grandes ramos de rosas de seda.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.

FERNANDO: -¡Cómo me gusta tu casa!...
con este olor a membrillos.
¡Y qué preciosa fachada
tiene, llena de pinturas,
de barcos y de guirnaldas!...
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.


LA CATEDRAL
ROSITA: - [...] la catedral ha dejado bronces que la brisa toma;
García Lorca, Federico. Doña Rosita la soltera, en Obras, IV.


CAPILLA REAL
Princesa enamorada sin ser correspondida.
Clavel rojo en un valle profundo y desolado.
La tumba que te guarda rezuma tu tristeza
A través de los ojos que ha abierto sobre el mármol.
Eras una paloma con alma gigantesca
Cuyo nido fue sangre del suelo castellano.
Derramaste tu fuego sobre un cáliz de nieve
Y al querer alentarlo tus alas se troncharon.
[...] Y Granada te guarda como santa reliquia,
¡Oh princesa morena que duermes bajo el mármol!
Eloísa y Julieta fueron dos margaritas
Pero tú fuiste un rojo clavel ensangrentado,
Que vino de la tierra dorada de Castilla
A dormir entre nieves y cipresales castos.
Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana,
Los cipreses tus cirios, la sierra tu retablo.
Un retablo de nieve que mitigue tus ansias
¡Con el agua que pasa junto a ti! ¡La del Dauro!
Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana,
La de las torres viejas y del jardín callado
La de la yedra muerta sobre los muros rojos,
La de la niebla azul y el arrayán romántico.
Princesa enamorada y mal correspondida.
Clavel rojo en un valle profundo y desolado,
La tumba que te guarda rezuma tu tristeza
A través de los ojos que ha abierto sobre el mármol.
García Lorca, Federico. Libro de Poemas, en Obras, I.


AUDIENCIA
FERNANDO: -Un capitán que se llama...;
no recuerdo...; liberal,
prisionero de importancia,
se ha fugado de la cárcel
de la Audiencia.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.

PEDROSA: -Sí, muy tarde.
El reloj de la Audiencia ya hace rato
que dio las once.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.


TORRE DE SANTA CATALINA
FERNANDO: -Adorada Marianita: Gracias al traje de capuchino que tan diestramente hiciste llegar a mi poder, me he fugado de la torre de Santa Catalina, confundido con otros religiosos que salían de asistir a un reo de muerte.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.



EL DARRO
CONSPIRADOR 3º: -Y el Darro viene lleno de agua turbia.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.


ALBAYCÍN
CONSPIRADOR 4º: -Guarden bien la bandera.
MARIANA: -La he mandado
a casa de una vieja amiga mía,
allá en el Albaycín, y estoy temblando.
Quizá estuviera aquí mejor guardada.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.

PEDROSA: -¡Muy bien bordada! De tafetán morado y verdes letras. Allá, en el Albaycín la recogimos, y ya está en mi poder como tu vida.
García Lorca, Federico. Mariana Pineda, en Obras, IV.


CUEVA (Sacromonte)
De la cueva salen
largos sollozos.
(Lo cárdeno
sobre lo rojo.)
El gitano evoca
países remotos.
(Torres altas
y hombres misteriosos.)
En la voz entrecortada
van sus ojos.
(Lo negro
sobre lo rojo.)
Y la cueva encalada
tiembla en el oro.
(Lo blanco
sobre lo rojo.)
García Lorca, Federico. Poema del Cante Jondo, en Obras, I.



CALLE DE ELVIRA
ROSITA: Granada, calle de Elvira,
donde viven las Manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
García Lorca, Federico. Doña Rosita la soltera, en Obras, IV.


ARCO DE ELVIRA
Por el arco de Elvira
quiero verte pasar
para saber tu nombre
y ponerme a llorar.
¿Qué luna gris de las nueve
te desangró la mejilla?
¿Quién recoge tu semilla
de llamarada en la nieve?
¿Qué alfiler de cactus breve
asesina tu cristal?
Por el arco de Elvira
voy a verte pasar
para beber tus ojos
y ponerme a llorar.
¡Qué voz para mi castigo
levantas por el mercado!
¡Qué clavel enajenado
en los montones de trigo!
¡Qué lejos estoy contigo!
¡qué cerca cuando te vas!
Por el arco de Elvira
voy a verte pasar
para sufrir tus muslos
y ponerme a llorar.
García Lorca, Federico. Diwán del Tamarit, en Obras, II.


LA ALHAMBRA
ROSITA: -Granada, calle de Elvira,
donde viven las Manolas,
las que se van a la Alhambra
las tres y las cuatro solas.
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra,
un coselete escocés
con cintas hasta la cola.
Las que van delante, garzas,
la que va detrás, paloma,
abren por las alamedas
muselinas misteriosas.
¡Ay, qué oscura está la Alhambra!
¿Adónde irán las Manolas
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa?
¿Qué galanes las esperan?
¿Bajo qué mirto reposan?
¿Qué manos roban perfumes
a sus dos flores redondas?
Nadie va con ellas, nadie;
dos garzas y una paloma.
García Lorca, Federico. Doña Rosita la soltera, en Obras, IV.

MANOLA 1ª: -Nos subimos a la Alhambra
las tres y las cuatro solas.
MANOLA 3ª: -¡Ay!
MANOLA 2ª: -Calla.
MANOLA 3ª: -¿Por qué?
MANOLA 2ª: -¡Ay!
MANOLA 1ª: -¡Ay, sin que nadie lo oiga!
ROSITA: -Alhambra, jazmín de pena
donde la luna reposa.
García Lorca, Federico. Doña Rosita la soltera, en Obras, IV.

" Torre de la Vela "
Solamente por oír
la campana de la Vela
te puse una corona de verbena.
Granada era una luna
ahogada entre las yedras.
Solamente por oír
la campana de la Vela
desgarré mi jardín de Cartagena.
Granada es una corza
rosa por las veletas.
Solamente por oír
la campana de la Vela
me abrasaba en tu cuerpo
sin saber de quién era.
García Lorca, Federico. Diwán del Tamarit, en Obras, II.

" Campana de la Vela "
Cuando sueno tan triste y muriente es porque lloro algo que se fue para siempre... Mi amada ciudad fue cantada por un hombre tan enamorado de ella que llegué a tener celos de él... pero cuando se fue de la tierra su espíritu pasó por aquí, me dejó en mi alma de hierro su corazón... Yo soy el corazón del poeta y mis sonidos son sus latidos. Por eso, cuando sueno tan desolada y melancólica en las noches granadinas, es porque lloro la voz del que suspiró por mi amada...
García Lorca, Federico. Fantasía simbólica, en Obras, II.

" Torres Bermejas "
¡Oh Lucía de Granada
muchachita morena
que vives al pie de Torres
Bermejas!... Si tus manos
... tus manos...
(Luna llena.)
¡Oh muchacha de abril,
oh Melisendra,
la de las altas torres
y la rueca!
Si tus senos... tus senos...
(Luna media.)
¡Oh mujer de mi blanca
adolescencia,
atigrada y fecunda
Eva!
En mis brazos te retuerces
como las ramas secas
de la encina en la danza
de la hoguera.
¿Y mi corazón?
¿Era de cera?
¿Dónde está?
¿Y mis manos?
¿Y...?
(Luna ciega.)
García Lorca, Federico. Suites, en Obras, I.