Pudo haber sido el funeral por Góngora organizado en Madrid, o uno de los numerosos actos en los que participaron muchos de los componentes. Pero fueron las conferencias celebradas en el salón de actos de la Sociedad Económica Sevillana de Amigos del País, organizadas por el Ateneo de Sevilla y generosamente subvencionadas por Ignacio Sánchez Mejías, las que se escogieron como acto generacional para la Generación del 27. Quizá haya sido la fuerza de la imagen, la fotografía -en la que aparece la mayoría de sus componentes- la que determinó la denominación más aceptada para este grupo de poetas.

Hemos seleccionado los testimonios de dos de los participantes. Desde el rigor académico o desde la evocación nostálgica, los textos están teñidos por una misma emoción y por la misma conciencia de haber participado en un acto que manifestaba públicamente la plenitud creadora de unos jóvenes poetas que habían alcanzado la madurez creadora. Y también quedaba clara la actitud vitalista, el entusiasmo existencial que se verían truncados en 1936.